Imágenes secundarias del nuevo misterio de la Cofradía

El Misterio , que tras un profundo estudio entre los hermanos de Regina Mundi y la Junta de Gobierno de la Cofradía, se compondría de tres nuevas imágenes de santos, una simbólica de un niño, un pequeño olivo y las dos imágenes existentes de los Titulares.

La imagen titular del Cristo Resucitado estaría situada en la parte central delantera del canasto del Misterio, presidiendo todo el conjunto y guiando la dirección y la atención del resto de las imágenes.

La imagen de la Virgen de la Alegría se sitúa en la parte posterior izquierda del canasto en posición de dirigirse hacia su hijo.

 

 

La descripción y posición de las nuevas imágenes es la siguiente:

Santa María Magdalena Es la mejor seguidora de Cristo y la primera en acercarse al sepulcro y verlo.

La imagen está situada inmediatamente detrás del Señor (lateral derecho del canasto) y en pie y posición erguida, con la cabeza inclinada ligeramente hacia la izquierda y la mirada levantada hacia la imagen del Señor. Con expresión de sorpresa y una mezcla entre alegría y tristeza, pero dulce y serena. Con la boca entreabierta. Cabello moreno muy largo y separado por diversos mechones rizados con mucho movimiento. La mano derecha apoyada en el pecho como muestra de emoción extrema y la izquierda extendida hacia fuera, también con expresión de gran sentimiento.

 

San Juan Evangelista Es el discípulo amado y acompaña la figura de la Virgen y es símbolo de hijo y apoyo a la madre, de ahí que con su mano izquierda agarre el brazo de la virgen como para reconfortarla.

La imagen está situada detrás de la de María Magdalena (lateral derecho del canasto) y a la derecha de la de la Virgen María, a la que coge de la mano derecha con su mano izquierda; con la derecha extendida hacia la imagen de Cristo, mostrando el milagro. Imagen igualmente erguida y con la mirada dirigida hacia el Resucitado, con expresión de sorpresa pero dulce; la boca prácticamente cerrada; la cabeza ligeramente ladeada hacia Él; el cabello castaño, no muy largo, ondulado en el nacimiento y rizado en el extremo; las piernas en disposición de caminar y los pies descalzos.

 

Santo Tomás Apostol El conocido como el Santo incrédulo podía dar un sentido muy especial al conjunto. Incrédulo y sin embargo de un amor extraordinario y una lealtad sin límites hacia su divino Maestro, como se recoge en las Sagradas Escrituras. En un momento en el que vivimos donde hay tantas dudas y escepticismo, no sólo en el plano religioso sino en general, cuando hay una crisis de fe en el Cristianismo y en el propio ser humano, un desencanto tan importante, la presencia de Tomás en este Misterio significaría la importancia de la fe, la recompensa de creer y tener esperanza. Por tanto, quería destacar la fe con mayúsculas y precisamente en el momento desde mi punto de vista más importante del mensaje de Jesucristo, la Resurrección e ir mas allá como es la Ascensión a los cielos, algo en lo que ante todo hay que tener fe. Y de la misma manera que este Santo tuvo que ver e incluso tocar para creer, todos los que vean este paso lo verán y tocarán.

 

La imagen inmediatamente detrás del Señor (lateral izquierdo del canasto) y junto a María Magdalena. Su peana alargada ocupa buena parte del lateral izquierdo del Misterio gracias a su posición reclinada. Imagen arrodillada, con la cabeza hacia arriba y girada hacia la derecha. La boca abierta, la mirada fija en el Señor y los ojos bien abiertos, en señal de gran sorpresa y admiración por su inmensa fé. El cabello moreno y la cabeza medio despejada de pelo. Los brazos extendidos y las manos abiertas reforzando la expresión de sorpresa y admiración ante tal acontecimiento divino. La pierna derecha reclinada hacia delante y la izquierda hacia atrás, los pies descalzos.

 

Niño romano La presencia del niño romano es por un lado un guiño a los niños de Regina Mundi (de ahí la campanita que sujeta, como son Los Campanillos) y por otro una alegoría que nos representa a cada uno de nosotros, descendientes de la cultura latina y por ende de la Roma imperial y de todos los ciudadanos romanos repartidos por las diversas provincias de aquella época, entre ellas las de Judea e Hispania, que del mismo modo pasamos del paganismo al Cristianismo, de la creencia popular en múltiples dioses y su adoración a la devoción y fe en Dios, el Único Dios verdadero. Una alegoría de nosotros mismos, que como niños tenemos que crecer física y espiritualmente, que abrir los ojos y despertar, y una alegoría de la conversión religiosa que pretendemos simbolizar, de la transformación en Jesús, hecho Dios precisamente a través de la Resurrección y su Ascensión a los cielos.

La imagen está situada en la parte posterior derecha del canasto, apoyando su mano derecha en el olivo, como apartando algunas ramas que le molestan al observar la situación y con la izquierda sujetando una campanita (en alusión a los niños de la Hermandad, los Campanillos). Imagen de poco mas de un metro, erguida y posicionada hacia la Virgen pero con la cabeza girada hacia la derecha, con lo que tendría gran movimiento en todo el cuerpo, muy girado. Los ojos bien abiertos dirigidos hacia el Resucitado, las cejas arqueadas y la boca bien abierta, con expresión de sorpresa extrema. Los pies calzados con sandalias romanas.