Proyecto de misterio de Israel Cornejo

En el presente escrito se detalla todo lo concerniente a la realización del nuevo misterio que vendrá a acompañar la Sagrada Imagen de Jesús Resucitado y Nuestra Señora de la Alegría, y que vendría a sustituir el actual aprobado por el Cabildo de Hermanos.

Evangelio según San Juan (Juan 20, 1-18)

El primer día de la semana, de madrugada, cuando todavía estaba oscuro, María Magdalena fue al sepulcro y vio que la piedra había sido sacada. Corrió al encuentro de Simón Pedro y del otro discípulo al que Jesús amaba, y les dijo: «Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto». Pedro y el otro discípulo salieron y fueron al sepulcro. Corrían los dos juntos, pero el otro discípulo corrió más rápidamente que Pedro y llegó antes. Asomándose al sepulcro, vio las vendas en el suelo, aunque no entró. Después llegó Simón Pedro, que lo seguía, y entró en el sepulcro; vio las vendas en el suelo, y también el sudario que había cubierto su cabeza; este no estaba con las vendas, sino enrollado en un lugar aparte. Luego entró el otro discípulo, que había llegado antes al sepulcro: él también vio y creyó. Todavía no habían comprendido que, según la Escritura, él debía resucitar de entre los muertos. Los discípulos regresaron entonces a su casa. María se había quedado afuera, llorando junto al sepulcro. Mientras lloraba, se asomó al sepulcro y vio a dos ángeles vestidos de blanco, sentados uno a la cabecera y otro a los pies del lugar donde había sido puesto el cuerpo de Jesús. Ellos le dijeron: «Mujer, ¿por qué lloras?». María respondió: «Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto». Al decir esto se dio vuelta y vio a Jesús, que estaba allí, pero no lo reconoció. Jesús le preguntó: «Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?». Ella, pensando que era el cuidador de la huerta, le respondió: «Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo iré a buscarlo». Jesús le dijo: «¡María!». Ella lo reconoció y le dijo en hebreo: «¡Raboní!», es decir «¡Maestro!». Jesús le dijo: «No me retengas, porque todavía no he subido al Padre. Ve a decir a mis hermanos: «Subo a mi Padre, el Padre de ustedes; a mi Dios, el Dios de ustedes». María Magdalena fue a anunciar a los discípulos que había visto al Señor y que él le había dicho esas palabras.

La Hermandad tiene como Sagrados Titulares a Jesús en el pasaje de la Resurrección y Nuestra señora en su advocación de la Alegría, del escultor granadino Barbero Gor, imágenes de gran fuerza expresiva, ponen broche de oro a la Semana Santa de la Ciudad de Granada. Acompañan a los Titulares en su salida, las tallas realizadas por el escultor sevillano Pablo Román, siendo las imágenes de Santa María Magdalena y San Juan Evangelista.

La actual Junta de Gobierno tiene como proyecto la sustitución de las actuales imágenes de los Santos que contemplan la escena de la visión de la imagen del Nazareno Resucitado y para ello se ha modelado un boceto en miniatura para ver la composición del nuevo grupo a realizar con la pertinente aprobación de su Hermandad.

En el boceto se ve en un primer plano y como la parte más importante del misterio a Cristo Resucitado, que se propone situarlo en la delantera del paso, para que detrás de Él, se desarrolle una escena única en el panorama de la escultura procesional española.

A la izquierda del Cristo, situamos a Santa María Magdalena, mirando a las personas que están a pie de calle esperando el paso, de forma que, por ella, el pueblo también es parte del misterio. Señala al Señor con la mano izquierda mientras sostiene el vaso con ungüentos, y con la derecha intenta tocarlo, en clara alusión al “Noli me tangere”, el eterno “No me toques” que aparece en el Versículo 17 del Capítulo 20 del evangelio de San Juan. La nueva imagen se realizará a tamaño real, de una altura aproximada de 1,70cm, en madera de cedro para Cabeza y manos, el cuerpo y la devanadera serán de candelero y peana en madera de cedro. Representará a una bella joven de larga cabellera y cabeza girada mirando hacia abajo.

Al lado derecho se nos presenta la imagen de Simón Pedro, de rodillas y con mano en el pecho, ofreciendo su alma al Maestro Resucitado, mirándolo con la expresión de asombro ante el Milagro al que está siendo testigo. Sería bonito que sostuviera una gran llave dorada clara alusión a su papel como poseedor de las “Claves” del Cielo, colgadas en su fajín o en las manos. En el Evangelio de Mateo 16:19, Jesús dice a Pedro: “Te daré las llaves del Reino de los Cielos, y lo que ates en la Tierra quedará atado en los Cielos, y lo que desates en la Tierra, quedará desatado en los Cielos”. Será representado como un hombre de mediana edad, con cabeza y mirada elevada contemplando a Cristo resucitado. Será tallado en madera de cedro en cabeza manos y pies, la peana será en madera de pino y de candelero para aliviar el peso en las andas procesionales.

Por cuestiones de peso, la Sagrada Titular, la Virgen de la Alegría, se situaría en el centro del paso para repartir quilos y que caiga por igual.

La Santísima Virgen corre al ver el milagro que Ella esperaba con alegría, de la mano del Discípulo Amado. San Juan contempla con alegría la escena que ante él se sucede, dejando de ir a la Santísima Virgen de la mano, que suelta con cariño. Será representado como un joven alegre, cabeza y mirada dirigida al Señor. Será de madera de cedro para la cabeza, manos y pies, la peana será en madera de pino, y el cuerpo será de candelero por cuestiones de peso.

Los plazos y fechas de entrega los determina la Hermandad, teniendo idea de estrenar las tres tallas para el Domingo el Resurrección de la Semana Santa de 2018.