El boletín de la cofradía como acercamiento al hermano

La función primordial de un boletín en una cofradía es mantener el vínculo de información con los hermanos. Frecuentemente, estos se quejan de que las noticias de su hermandad les llegan por otros canales como los medios de comunicación o el boca a boca, que por desgracia, puede desvirtuar a menudo la esencia del mensaje.
Es cierto que los Cabildos generales de las cofradías están para informar a los hermanos de todo pero, no obstante, hay informaciones que por su atractivo o por su importancia no pueden retenerse y acaban sabiéndose antes. Incluso la comunicación por carta con los hermanos ha quedado obsoleta. En cambio, los blogs y las páginas webs pueden suplir en parte esa deficiencia, aunque no todas las cofradías disponen de buenas y actualizadas plataformas digitales.

Por ello, el boletín de cada hermandad puede y debe permitir al hermano profundizar en informaciones de calado para la cofradía. Una vez conocida la noticia a través de otros canales, el boletín tiene que detallar toda esa información para que al hermano en cuestión no le quede duda de lo que se ha hecho en la cofradía. Pero no solo un boletín está para recoger contenidos de actualidad; también debe acoger las convocatorias de la hermandad para un período concreto, como por ejemplo la Cuaresma y la Semana Santa. Y por supuesto no debe fallar nunca en dichos ‘librillos’ (como algunos cofrades llaman a estos canales de información) el apartado de formación y/o reflexión.

En este campo son fundamentales aquellos llamamientos a vivir de una forma espiritual y profunda los tiempos litúrgicos y la Palabra de Dios. Es la esencia de una hermandad, y sin ahondar en el mensaje evangélico todo carece de sentido. Por ello conviene que personas convenientemente preparadas, como directores espirituales, sacerdotes, teólogos o seglares bien formados sean los que realicen estas llamadas de atención a no perder el camino a seguir en las cofradías. Tampoco es descabellado realizar alguna entrevista o reportaje que pudiera llegar a tratar un tema concreto. Por ejemplo, si tratamos el tema del aborto, podemos reflejar una entrevista con un experto en bioética o en medicina que nos explique cómo desde la fe también se puede dar una buena respuesta a esta terrible amenaza para el ser humano en los primeros instantes de su concepción. Otros contenidos que pueden añadir informaciones interesantes al hermano son las investigaciones sobre aspectos históricos y artísticos de la cofradía. Siempre es bueno no perder la referencia principal de una hermandad, como son sus Sagrados Titulares y, por tanto, estudios o artículos que incidan en su carácter devocional o cultual siempre apuntalan la identidad de la cofradía. Otros contenidos culturales pueden abarcar temáticas sobre música cofrade, costalería o cualquier otra aportación que los hermanos puedan hacer.

Y esta es otra cuestión importante. Siempre hay que dejar abierta la posibilidad a los hermanos de que colaboren en el boletín para que aporten contenidos. La riqueza de una cofradía no está en sus enseres y patrimonio, sino en sus hermanos, sin los cuales nadie leería boletines, sacaría pasos o saldría en la cofradía. Las secciones de opinión son propicias para esta participación, siempre dentro de unos márgenes de respeto y consideración por el foro donde se escribe: la publicación de toda la hermandad.

Finalmente, en cuanto a la periodicidad de un boletín, debemos intentar que en la medida de lo posible sea unas tres o cuatro veces al año. Aunque la edición de Cuaresma es la que más se cuida, unas sencillas hojas informativas durante el resto del año son suficientes para mantener el contacto con los hermanos. No hace falta tampoco un gran desembolso de dinero para sufragarlas y son muy eficaces para hacer que los hermanos se sientan aún más cerca de su cofradía. Y ése es el principal objetivo del boletín.

Luis Javier López Marín

Vocal de Prensa de la Real Federación
y Director de Gólgota

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